lunes, 7 de octubre de 2013

Los tacos de frijol más buenos de mi vida

Me acuerdo perfecto.

Cuando regresé del voluntariado y me integré nuevamente a la Ibero, estaba medio tiempo echando la mano en el Centro Comunitario y medio tiempo ayudando en Promoción Cultural. En las mañanas iba al primero y por las tardes al segundo.

Una vez me tocó ir a buscar a los muchachos de intendencia del Centro Comunitario: el Cachetes y Toñito. No los encontraba, hasta que fui a la cocina y ahí estaban los dos haciéndose su desayuno. Me dio muchísima pena interrumpirlos pero ellos súper buena onda me dijeron que no había problema y hasta me invitaron a desayunar con ellos. Yo nomás veía unos taquitos dorados en un sartén de peltre. Olía delicioso -yo no sé por qué la tortilla frita tiene un olor tan especial y que se me hace súper rico. En fin, me acuerdo que me sirvieron dos tacos, fritos, de frijol. Cuando le dí la primer mordida... Mmmmmh... me acuerdo que dije "Am I in heaven?"... Me supo delicioso. No sé si tuvo que ver el momento, la compañía, mi extrañamiento de Oaxaca, lo sencillo o qué... Se me hizo un detalle muy hermoso por parte de los muchachos. Me sentí agradecida de que me hicieran parte de su hora de lonche. De que me vieran como una de ellos y no como alguien que un organigrama está más arriba.

En ese momento supe, también, que me tocaba estar ahí. No sé por qué lo sentí de esa manera. Pero supe que ahí era mi lugar. Y en ese momento el estar con ellos compartiendo un poco de comida, me hizo muy feliz. Mucho.

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